INTERNACIONALES


Periodista boliviano desapareció hace años y hay un gran silencio oficial



Fecha: 30/08/2017   10:21  |  Cantidad de Lecturas: 951

Cristian Osvaldo Mariscal Calvimontes nació en Tarija, Bolivia, el 8 de agosto de 1984




Hijo de Jaime y Dora, tendría (¿tiene?) 33 años. Los signos de interrogación responden al gran misterio: desapareció el 19 de enero de 2014, y nada se sabe de él.

Era (¿es?) periodista. Su último trabajo: el medio televisivo Plus TV. Su especialidad: la investigación. "Era un perro de presa", recuerdan sus colegas.

Las cámaras de seguridad lo captaron en esa última noche al salir de una discoteca y, al volante de su jeep Suzuki Samurai chapa 602ZAR, a las cuatro de la madrugada para poner proa hacia la casa de una ex novia: Gabriela Torres Arauz, barrio Las Panosas.

Desde entonces, sólo versiones y conjeturas…

Una de ellas dice que él y Gabriela discutieron muy fuerte, "y que Cristian no salió vivo de esa casa".

Detenida e interrogada, su abogado defensor dijo que "Cristian salió amenazando con suicidarse en el lago San Jacinto, subió a su vehículo y bajó velozmente por la calle Isaac Attie". Circuló también la versión de que llamó dos o tres veces a Gabriela "como despedida", y desde la zona del lago…, pero los investigadores argumentan que el llamado pudo hacerlo otro desde el teléfono móvil de Cristian, "para despistar".

Entretanto, ¿qué pasó con su vehículo?

En octubre, la Agencia Nacional de Hidrocarburos, por pedido de la Fiscalía de Tarija, informó que "el vehículo desaparecido de Cristian Mariscal cargó gasolina tres veces en Cochabamba y Santa Cruz de la Sierra".

Una semana después lo encontraron, luego de varios operativos, entre esas dos ciudades, y en Tarija detuvieron a un sospechoso: Nimer Melgar Mustafá, que le habría vendido el jeep a un tal Víctor Cobaldi, vecino de Comarapa, Santa Cruz.

"Lo vendió sin documentos, y por eso a bajo costo", comentó uno de los policías, luego de que el vehículo fuera confiscado y llevado a otra dependencia policial para someterlo a pericias: búsqueda de rastros de sangre y otras huellas.

En los primeros días de la desaparición de Cristian hubo tres imputados: Gabriela Torres Arauz, su ex novia, Grover Carranza Cazón, presunto cómplice de asesinato… por ser compañero de trabajo y pareja de la mujer, y un joven que le mandó a la familia del periodista desaparecido mensajes de texto con amenazas para sacar rédito de la situación: dinero, sin duda.

Sin pruebas suficientes (fue descartado un presunto triángulo amoroso), todos quedaron en libertad dos meses después.

Pero la historia y sus enigmas recién empezaban…

Ante la absoluta ausencia de noticias, y al cumplirse tres años de la desaparición, la familia de Cristian exigió –duramente– respuestas al fiscal general del Estado, Ramiro Guerrero, y al fiscal del distrito de Tarija, Gilbert Muñoz.

Además, María, hermana de Cristian, anunció que llevarán el caso a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. "En tres años no sólo carecemos de noticias. Creemos que tanto el gobierno como los fiscales saben la verdad, pero quieren tapar todo, y han hecho desaparecer las pruebas recolectadas", dijo.

Otro frente: el abogado de la familia, Tamer Medina, también está decidido a demandar al Estado boliviano ante la misma comisión internacional, con el argumento de que "los fiscales y hasta el mismo presidente Evo Morales conocen muy bien el caso. A Evo se le enviaron cuatro cartas para hacerle conocer las irregularidades de la investigación…, sin recibir respuesta".

Trance doloroso: Jaime Mariscal, padre del periodista, murió el martes 5 de enero del año pasado. Según la familia, "resistió hasta último momento, pero se fue de pena, sin saber la verdad ni sospechar que habrá justicia, sin saber siquiera si su hijo está vivo o muerto".

Pero de pronto renace la ruta de la sangre…

Ramiro Guerrero, fiscal general del Estado, informa que la Interpol admitió la Notificación Amarilla para la búsqueda internacional del periodista. A partir de esa admisión, será buscado por todo el mundo.

(Nota: las notificaciones son Roja, Amarilla, Azul, Negra, Verde, Naranja y Morada. La más aguda es la Roja).

Contradicciones: interrogada, Gabriela, la ex novia de Cristian, dijo que "lo acompañé hasta el auto porque estaba en estado de ebriedad".

Sin embargo, una de las cámaras lo captó caminando normalmente, y varios testigos juraron que en la discoteca "estaba totalmente sobrio". Más tarde, la policía encontró trece manchas de sangre en el trayecto que va desde la puerta de la casa de Gabriela hasta la salida del edificio, a pesar de que fueron limpiados y rociados con pintura un día después de la desaparición de Cristian…, pero esas pruebas ¡se arruinaron! (¿?) cuando las llevaron desde la dependencia policial hasta el laboratorio fiscal… (Believe it or not).

También desapareció el registro de llamadas entre Gabriela y su novio, Grover Carranza, en la madrugada de ese 19 de enero. "Eran al menos sesenta", confió una fuente directa.

Finalmente, dos años más tarde, en el primer semestre de 2016, hubo sobreseimiento de todos los imputados.

Coincidencia: se insiste en que el fiscal Gilbert Muñoz, que conoce el caso a fondo, es amigo o compadre de Rafael Gómez, abogado de la parte acusada… y padrastro de Gabriela Torres Arauz.

Los años pasan, las versiones no cesan.

¿Cristian investigaba un caso de contrabando de drogas, y lo pagó caro?¿Las manchas de sangre tapadas con pintura no significan nada? ¿El jeep de Cristian aparecido muy lejos de Tarija, vendido y revendido, tampoco significa nada?

Cristian Osvaldo Mariscal Calvimontes, vivo o muerto, pide a gritos justicia. La merece. Porque era periodista, investigador, y acaso cayó en la ley de su noble oficio: la verdad.



Fuente: 30 agosto 2017 (sinmordaza-derf)








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